Auditoría y evidencias: la divina comedia9 min read

 

Mucho se habla de las aplicaciones de Blockchain dentro del marco legal pero resulta complejo explicar en primera instancia su papel crucial cuando la tecnología es tan novedosa y en el plano del usuario, una gran desconocida.

Podemos asegurar que Blockchain a día de hoy ES la tecnología ideal para tus datos, pero en cuanto aparece la temida pregunta de «a ver, dime ¿por qué?» Caemos en un sinfín de tecnicismos que aún no están del todo asumidos. Es como preguntarle en su día a Graham Bell por qué el teléfono es un invento revolucionario y que te lo explique en 3 líneas… de las de antes.

 

 

El resumen técnico sería algo así: por su base de datos de dominio público de naturaleza descentralizada que permite rastrear una operación resguardada dentro un marco privado, gracias al sistema de cifrado que genera un código criptográfico (hash) como evidencia digital por cada transacción.

Para que no nos dé el cerebro media vuelta, vayamos…

 

… por partes Jack ¿Qué es un Hash?

 

 

Un hash es el resultado de un algoritmo criptográfico, un código alfanumérico único perteneciente a un contenido digital. ¿Y qué puede ser? Cualquier cosa: desde un vídeo, un audio, un .pdf o todo lo anterior junto codificado en una secuencia de números y letras. Algo así como el código de Matrix que al final consigue descifrar Neo, bien… pues Blockchain sería Matrix, ese lugar ficticio donde se encuentra y los códigos asociados al mundo equivalen a personas, días, fotos, lugares… una marca de agua única en el metaverso para cada uno de ellos.

 

 

Al igual que explicamos en capítulos anteriores lo que era un NFT y su uso infinito, hoy hablaremos de la importancia de un hash dentro del entorno Blockchain asociando ambos conceptos a una situación laboral ficticia pero verosímil.

 

Trenes, problemas y evidencias.

 

 

Imagina que trabajas en control ferroviario: tú misión es monitorizar que todos los convoyes lleguen a tiempo, que no se exceda el número de capacidad máxima en ellos y en caso de que alguno de estos factores no se cumpla, lanzar un aviso informativo a pie de vía.

Para que esto ocurra, necesitamos que todos los trabajadores que interactúan de forma directa o indirecta estén coordinados: por las mañanas un equipo técnico revisa los vagones, los conductores manejan con maestría la locomotora y tú, desde el puesto de mando controlas que no haya ninguna incidencia durante el proceso y si la hay, el sistema de fallos se activa mientras paralelamente informas a los pasajeros.

 

Rail Route (videojuego)

 

Huelga decir que todo está automatizado desde hace tiempo y gracias al trabajo de recopilación de datos por parte de una Inteligencia Artificial la supervisión es menos estresante.

Sin embargo, te han encargado una labor nueva: los mensajes en la pantalla de información a pie de vía tienen que tener una “calidez humana”. Tu jefe insiste que la empatía en caso de fallo es la mejor arma contra un posible aluvión masivo de críticas en twitter.

Podría encargarle la tarea a la IA, pero aún no distingue la aplicación del término «humor» según el contexto y van ya 2 intentos fallidos de querer afrontar una situación de emergencia automática con empatía. Le falta un poco de práctica, paciencia. Sin embargo, todo funciona con la precisión de un reloj.

 

 

El día D: Houston, tenemos un problema 

Al jefe le gustan mucho tus mensajes en la pantalla informativa pues apaga la mayoría de cabreos y desde atención al cliente te felicitan por rebajar el número quejas. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce. Demasiada calma-tensa en el panel levanta sospechas por el mal funcionamiento de la línea. Mala suerte amigo, has caído en la casilla de Dante: toca auditoría.

No sería un infierno si no fuera porque te piden más datos que el código de Matrix y algunos de ellos, no los has rellenado tú. Aún así, el sistema se digitalizó hace tiempo y con un simple buscador puedes acceder al reporte del día y su apartado de incidencias en tan sólo un click. Esta amigo, es la puerta que te lleva a descender poco a poco al abismo.

 

 

Entregas el informe, pero el auditor tiene un pequeño inconveniente: no se fía de vuestra palabra… con gesto torcido te comenta que hay datos que no le cuadran. Se recoge un total de 10 incidencias desde la última inspección pero tus mensajes en twitter llamando a la calma ascienden a 14 ¿cómo explicar ese margen de 4?

Además, te acuerdas de que no mandaste a tiempo la notificación de cambio de horario por un apagón eléctrico el día en que cayó la de Noé. ¿Cómo hacerlo? ¿Con Tam-tam? No había internet y todo el servicio está centralizado.

Recuerdas vagamente que el técnico escribió el informe a mano. Lo buscas entre la montaña de carpetas que te obligan a tener «por si acaso» y aunque está todo correctamente ordenado, tardas un tiempo en encontrar lo que te exigen pero al entregarlo, ambos os percatáis de que a la tinta del boli le ha dado por emborronarse «… Debió de caerse al agua mientras revisábamos el sistema de frenado.»  Tus problemas acuáticos no ablandan el corazón del jurado. Esto va de mal en peor.

 

 

Desde luego no parece que el auditor esté conforme con tu relato y con aspavientos te confiesa: «… y aunque todo el mundo fuese honesto y el informe fuera ejemplar sigue siendo… TU sistema. ¿Quién me dice que no puedas modificar los informes una vez te los he solicitado?»  Piensa mal y acertarás es la frase que sigue manteniendo a un 3º de confianza como indispensable en muchas facciones de nuestra vida laboral.

 

Panel informativo: Blockchain al rescate

El equipo se reúne. Hay que buscar un sistema más efectivo para que cada auditoría no se convierta en una penitencia constante.

 

 

– ¿Y si utilizamos el panel de la estación para lanzar la información de cada trayecto con un código asociado a su informe detallado? –

–  ¿Publicar los informes del día a la vista de todos? ¿Pero te has vuelto loco? –

– No. Asociar el trayecto a un identificador único, como si fuera un código de barras pero codificado. Cada trayecto tendrá su propia marca digital única, como una huella. Una evidencia que se registra de forma pública y que no puede ser legible: un hash. –

– Pero el panel de la estación no es nuestro. Además, creo que funciona de forma autónoma: es un ordenador que se dedica sólo a publicar datos de los trayectos.-

– Con mayor razón para publicarlo ahí: si no somos los dueños de ese panel, los auditores no pueden acusarnos de manipular los datos. Ese obstáculo quedaría resuelto por defecto –

– ¿Tienes un ejemplo gráfico de la propuesta?

 

 

¿Y cómo actúa el hash en el panel (Blockchain)?

El hash en este contexto es como la huella del crímen de un asesinato dentro de una cadena de custodia, la prueba definitiva de que algo se ha llevado a cabo por alguien y que ese algo no ha sido modificado. Está claro que por sí sola la huella no tiene valor, pero asociada a un contexto es crucial para desenredar el mayor de los entuertos. Esa es la evidencia que queda registrada en la base de datos pública de Blockchain, proporcionando la autenticidad del contenido.

En el caso que hemos expuesto anteriormente, el hash equivale al trayecto ferroviario y a toda la información que queda registrada internamente desde que se inicia hasta que se finaliza, incluyendo todos los corresponsables de la cadena que intervienen directa o indirectamente en el recorrido.

En el panel público, los pasajeros pueden ver claramente la información del trayecto y un código alfanumérico asociado al mismo. Ese hash le sirve al auditor como prueba para solicitar el informe de dicho trayecto, el cual llevará asociado un informe que no podrá ser modificado internamente.

Un simple cambio en el horario (de 10:15 a 10:16) o número de personas a bordo (de 356 a 357) cambia la secuencia alfanumérica del hash y por tanto, da una prueba de que ese trayecto ha sido modificado con posterioridad y no es el que se ha solicitado en primera instancia.

 

 

Es aquí dónde reside la maravilla de la tecnología Blockchain y el hash como prueba definitiva: el código alfanumérico aislado no llama la atención en la base de datos y por tanto aunque quede registrado públicamente, tampoco muestra el contenido del mismo. La única forma de conocerlo es solicitando acceso al usuario que lo ha generado, dando por tanto el poder a su autor y arrebatándosela a la plataforma o a terceros de confianza para poder custodiarla.

 

¿Y Code Contract me puede ayudar en este recorrido?

No queríamos aguarte el relato, pero ya que has conseguido llegar hasta el final… sí. Code Contract te proporciona una plataforma digital uniforme para que el infierno burocrático se convierta en un simple pellizco de realidad.

Nuestro software coordina a todos los agentes de la cadena, les notifica automáticamente para que entreguen los informes a tiempo, lo suban todo a un mismo lugar y se asegura de que todo el proceso se pueda rastrear a tiempo real y quede constancia de cada paso, gracias al uso de la tecnología Blockchain que actúa como notario en todo momento, verificando la autenticidad en cada punto del proceso.

 

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